jueves, 12 de julio de 2007

El nacimiento del mito gardeliano



Año 12 Edición Nº 3812 Paraná - Entre Ríos - Argentina -

Viernes, 13 de Julio de 2007 - Lector Nº 18184817

El Diario

Puente Rosario-Victoria

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Tango: CASO ÚNICO. Conmemoración que se repite cada 24 de junio

El nacimiento del mito gardeliano

ADMIRACIÓN. En el mausoleo de la Chacarita, el mundo está representado en cientos de placas y ofrendas.

Aclamado con pasión por multitudes en las dos décadas que antecedieron al fatídico accidente de Medellín en 1935, la vigencia de Carlos Gardel hasta nuestros días reafirma la convicción de que cada 24 de junio, más que evocar su muerte, se conmemora un año más de su mítica presencia.



Hugo Gregorutti

Creador de un género que inventó de la nada: el tango-canción; intérprete eficaz de una veintena de otros ritmos; con más de 1500 grabaciones en sistema acústico y con los primeros micrófonos; compositor de unos 30 temas de singular belleza melódica; protagonista de 20 películas —entre mudas, sonoras y cortos—; precursor del actual videoclip; figura de interminables giras por América y Europa con miles de presentaciones en los más diversos escenarios, entre tantos atributos más, forjaron la leyenda del insuperable cantante de tango, latín lover, playboy, galán. En síntesis, Carlos Gardel.
Un caso irrepetible en el mundo del arte popular, inspirador de una reflexión que sólo cabe a una figura de tal dimensión: “Los 24 de junio no se conmemora la muerte de Carlitos sino el nacimiento del mito gardeliano”. La frase entrecomillada pertenece al artista chileno Jorge Alis, organizador de las celebraciones anuales en el país trasandino. Parafraseando, El Mito estaría cumpliendo el próximo domingo 72 años.

NADA SIN HACER. Gardel es aquel que llevó el tango desde los suburbios rioplatenses hasta Nueva York, previa escala en los Campos Eliseos parisinos. Es también símbolo del amor al turf y del éxito irresistible con las rubias platinadas de los Años Locos (período entre las dos guerras mundiales), y conquistador de la devoción popular que le acreditó decenas de sobrenombres, algunos superlativos, otros irónicos o poéticos. Las leyendas tienen todo permitido.
Pero es también la pasión de coleccionistas; la caricatura permanente rodeada de filigranas en vehículos que circulan por Buenos Aires y otras ciudades; el furor vigente del tango en Bogotá —ciudad donde cantó por última vez—, y es la imagen del playboy protohistórico enfundado en smoking, con cigarrera de oro y bebiendo champagne.
Además es la sonrisa interminable que, como dan prueba sus fotos, esgrimía a cada momento y que no logró borrar la muerte en el choque de dos trimotores, en un precario aeródromo rodeado de maizales en Medellín. Sonrisa que los dibujantes siguen agrandando cada año un poco más, tanto como crece la polémica sobre si nació en la sureña ciudad francesa de Toulouse o en la rural región uruguaya de Tacuarembó.
No le faltó nada, hasta en la desgracia, para seguir siendo idolatrado. La muerte imprevista en la cúspide de su fama, con la voz y estampa intactas, le ahorró la lenta decadencia de la vejez y lo fijó en la memoria colectiva en su mejor momento.

EL PLAYBOY. Su vida sentimental fue pródiga en romances con artistas, madamas o mujeres aristocráticas. Cristina Chichita Razzano, hija de José Razzano —ladero en el famoso dúo—, relató una rica historia en Francia. “Gardel tenía una amante millonaria, una norteamericana que pasaba sus temporadas en la Costa Azul todos los años. Le hacía regalos muy costosos, hasta un auto con las letras de sus iniciales en oro. También una cigarrera de oro inicialada con brillantes y que está en poder de un coleccionista”.
Otro sonado romance fue con Mona Maris (compartieron películas), argentina que fue estrella en Hollywood, donde actuó junto a Cary Grant y Humprey Bogart. A los 83 años reveló intimidades: “Gardel era un ser encantador y muy buen mozo. Me sentí muy atraída por su personalidad y creo que a él también le impactó la mía. Era muy respetuoso de las mujeres, nada agresivo en el terreno del amor, pese a que todas lo perseguían”.
Eduardo Morera, primer director que tuvo El Mudo en el cine sonoro, decía que “si Gardel le hubiera dado corte a todas las mujeres que lo acosaban, su vida hubiera sido muy corta desde el punto de vista físico”.

FANATISMO. Otra pasión que marcó la vida social de Gardel fueron las carreras de caballos y su correlato del poco apego a amarrocar dinero. En 1926 confiaba a un diario español. “He ganado y gano mucha plata, pero todo se me va. Me gusta vivir bien. Me gusta la bohemia dorada, ser generoso, el cabaret, las mujeres bonitas... y ¡las carreras de caballos!”.
En la Argentina tuvo varios pura sangre, pero en especial un alazán tostado al que llamó Lunático, que acariciaba y le ofrecía azúcar. Un testigo de la época aseguró que “cuando el caballo estaba muy inquieto, los cuidadores lo llamaban por teléfono y llegaba al stud para cantarle hasta que conseguía calmarlo”.

INCOMPARABLE. Musicalmente, el canto de Gardel era de una inflexión intransferible, debido a su cálido y diferenciado timbre vocal de barítono. Ostentaba una impostación natural impecable y todas sus notas eran llenas y parejas: la música y la palabra formaban una unidad indestructible. Fue creador y vanguardista; manejó el fenómeno comunicacional como pocos pudieron hacerlo, pese a la precariedad técnica de su época. Supo alterar el lenguaje procaz y limitado del argot porteño a la pureza romántica que interpretaba —sin excepciones— por todo el mundo.
Por siempre su voz se repite a cada momento en millones de discos, que de la pasta original y de las 78 rpm, fueron pasando al vinilo, la cinta de cassette y el audio digital. La imagen de Carlitos revive en la reposición de sus películas en cine, en VHS o DVD y en canales de televisión por cable y aire. Su vivencia ya superó las siete décadas tras la desaparición física. ¿Habrá otro igual?

Datos importantes

Fervor místico: La tumba de Carlos Gardel, en la Chacarita, es un sitio de peregrinaje ininterrumpido, de veneración casi religiosa, al igual que los museos que tiene dedicados en varios países. Una silueta enorme en bronce, ataviado con su típico frac y un cigarrillo, emerge de la modesta bóveda en el enorme camposanto de 95 hectáreas. Latinoamericanos, europeos y hasta japoneses peregrinan allí. Es atracción turística, fervor místico y, como si se fuera referente de alguna religión idólatra, le piden favores y hasta dejan ofrendas. Se pueden leer, en plaquetas o graffitis, leyendas como estas: “Gracias Carlos por el favor recibido para mi sobrino” (Raúl). “Carlitos, hacé crecer mi pelo” (Anabel).
En el exterior: En la colombiana Medellín, hay un museo montado alrededor de una silla de barbería, en la que fue atendido. “Aquí Gardel es una religión, una fe, que se vive intensamente”, señala Edgardo Nieto, responsable de la Casa Gardeliana. En Santiago, Viña del Mar y otras ciudades chilenas, se realizan cada año, durante todo junio, festivales en homenaje al cantor, con una particularidad: no se conmemora la muerte sino el nacimiento del mito gardeliano. Uruguay es un caso muy particular; en Montevideo una radio AM trasmite seis horas diarias —en 12 bloques— únicamente grabaciones de Gardel. Repertorio limitado a las 400 grabaciones de mejor calidad técnica, que se repite hace más de 40 años. Y Tacuarembó, localidad que reivindica ser cuna de El Mago, tiene un canal de TV por cable llamado nada menos que Telegardel.
El músico director: El día anterior a la fecha gardeliana, se cumplirán 110 años del nacimiento —ocurrido el 23 de junio de 1897 en el porteño barrio Balvanera— de Terig Tucci. Fue director de la orquesta que acompañó a Gardel en las épicas grabaciones de su última etapa de cantor y en las películas que filmó en Nueva York. Además, compuso temas rítmicos para su repertorio, como Los ojos de mi moza, Sol tropical y los tangos Noche estrellada y Recordando. Murió en Estados Unidos el 28 de febrero de 1973.

Homenaje en Paraná

Este sábado 23, en el local de la Asociación Tradicionalista Entrerriana de la Bajada, Alem 587, se recordará a Carlos Gardel con una función musical a cargo del cantor y difusor local del tango, Jorge Pérez. Hará una referencia a la vida y obra del Zorzal y luego, acompañado por las guitarras de Carlos Farías y Luis Sánchez y el piano de Alejandro Sánchez, interpretará tangos y valses del repertorio gardeliano, en tanto que el trío ofrecerá temas instrumentales. La invitación es para todo público y la finalidad es disfrutar de una amena reunión familiar en homenaje al más grande exponente de la canción nacional.

Don Carlos
Milonga

Milagro taura del tiempo
que no te aplicó sentencia
sos inventor de la ciencia
de mantenerse primero
por tu don arrabalero
de jugar sin la pelota
sos trompa de una patota
que le afanó el alma al barrio
estás en el calendario
y en cada vuelta de copas.

Don Carlos y niente piú,
que zorzal
ni que ocho cuartos
ligador en el reparto
de la eterna juventud
como el flaco allá en la cruz
perdonaste a esa gilada
con tu sonrisa pintada
en un bondi trasnochado
si hasta te baten “El mago”
por tu gola engalerada.

Que más te voy a decir
que ya no hayas escuchado.

Don Carlos les dio mancada
manga de giles de goma
que la papa se la coman
y que aguanten la tocada
de Pompeya a La Blanqueada
sigue copando tu amor
a los ratis del dolor
empaquetaste debute
don Carlos Gardel salute
por invicto y por mejor.

Letra y música: Raúl Castro, integrante de la murga uruguaya Falta y Resto.





1 comentario:

MARCELO GUERRA caricaturista dijo...

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