viernes, 4 de mayo de 2007

Que cien años no es nada


Que cien años no es nada
Luciano Londoño López

Carlos Gardel ha sido, para los latinoamericanos, el primer artista popular de renombre. Un buen mu­chacho, poseedor de una extraordinaria voz, que ejerció y continúa ejerciendo una verdadera fascina­ción con su arte, su conducta renovadora, su tempe­ramento y su fisonomía, los cuales le abrieron una senda triunfal.
Fue Gardel el creador de la primera y única moda­lidad cantable básica del tango-canción, el cual, al escucharlo, produce efectos duraderos que ningún oyente puede olvidar.
Es difícil definir con palabras ese estilo que a Gardel reconoce como creador. Habría que hablar de cualidades que sólo pueden alcanzar un verdadero sentido mostrándolas -no demostrándolas- en el momento mismo de la interpretación.
Gracias al cine y la música grabada, Gardel no nos abandonará jamás. Y ahora, en 1990, a los cien años de su nacimiento, el mundo lo recuerda con múltiples homenajes y la permanencia de sus películas y can­ciones.
Sus inicios datan de 1910 ó 1911, en Buenos Aires. Su cualidad profesional más importante es su voz extraordinariamente grata, dulce y lírica. Era un don natural que él usaba sin afectación.
Fue un cantante nato. Interpreta­ba payadas y canciones camperas, con melancólica gracia, vibrando de emoción. Cantaba con un nuevo es­tilo, muy diferente a la elementalidad y rigidez de las canciones payadoriles y lo prosaico del tango hasta ese momento.
La gran mayoría de los cantores de tango, de una u otra manera, han adoptado, a su arte interpretativo, el modo que él tenía de cantar y de "decir" el tango, su vitalidad espiri­tual y su obra de precursor, las cua­les quedaron para siempre identifi­cadas con la canción ciudadana.
Gardel poseía la habilidad de mol­dear su voz de acuerdo a la canción que interpretaba.
La influencia de su personalidad nació con su advenimiento mismo y alcanzó a enriquecer todos los as­pectos del tango. Lo gustaba la fama, pero tomaba muy en serio su labor artística.
Sus orígenes nacional y familiar, y la fecha y lugar de nacimiento, son aspectos oscuros y contradictorios de la vida de Charles Romuald Gardés (verdadero nombre). Sin embargo un registro civil lo da como hijo de Berthe Gardés, nacido en Tolouse (Francia) el jueves 11 de diciembre de 1890
Poco se sabe de su infancia y adolescencia, las cuales transcurrieron en el barrio del Mercado del en Buenos Aires, a donde llegó con su madre marzo de 1893.
Su educación primaria, la única que llegó a tener, loen 1904, en el Colegio San Estanislao. Su lañaba el sustento como planchadora.
En su juventud fue muy conocido en los teatros, en donde tabajó como utilero e integrante de la tropilla Ghighlione, el más famoso "claqueur" del Aires de principio de siglo. Este hacia tratos con cantantes populares y de ópera, para garantizar­les un adecuado nivel de aplausos.
Se cuenta que, en 1908, Tita Ruffo escuchó la imitación que de él hacía Gardel y salió de su camerín a preguntar quién era ese joven.
Antes de cumplir veinte años, "El Morocho", como lo llamaban por aquel entonces, aprendió los prime­ros rudimentos del canto y del arte de pulsar la guitarra con el conocido payador uruguayo Arturo de Nava.
Al principio estuvo atraído por el folklor argentino y los payadores José Bettinoti, Gabino Ezeiza y Arturo de Nava, siendo este último su influencia más fuerte.
A fines de 1911 se produce su encuentro con el cantor José Razzano. A partir de 1913 se unen e inician un rápido ascenso hacia la popularidad.
En 1912 Gardel marcó un hito en su carrera artís­tica. Le pidieron que realizara 15 grabaciones de canciones folklóricas, acompañándose de su guita­rra, para el sello Columbía. Escuchadas hoy en día se percibe que, ya para esa época, el registro personal de Gardel era detectable.
Carlos Gardel debuta, en diciembre de 1913, con Razzano, en el Cabaret Armenonville, uno de los sitios más exclusivos del Buenos Aires de ese tiempo. Y para el año siguiente cantan, como parte de una compañía de teatro, en el Teatro Nacional. Haciendo parte de la misma compañía, viajan a Brasil en 1915. En el barco que los conducía iba también Enrico Caruso. Al oírlo, éste alabó profusamente el arte de Gardel y los invitó, a él y a Razzano, a que lo escucharan mientras ensaya­ba.
El tango argentino nació como una danza, aproximadamente, una década antes que Carlos Gardel, aunque existe incertidumbre respecto a sus orígenes precisos.
Al filo de! siglo la tradición musical del tango comenzaba a desarrollarse rápidamente. Las orquestas eran primitivas. Pre­dominaban los tercetos y cuar­tetos, conformados, según las circunstancias, por guitarra, flau­ta, violín, a veces piano y ban­doneón.
Tocaban en los cafés del ba­rrio La Boca, en donde la gente escuchaba la música más que bailarla. Varios artistas se hicieron famosos a principios de siglo cantando versos con música de tango. Sin embargo, el tango-canción como forma acabada no existía cuando Gardel y Razzano irrumpieron en la es­cena porteña. Aún no se habían escrito letras de tango que describieran una situación o contaran una historia. Todo esto cambió con el escritor Pascual Contursi, el cual empezó en 1915 a combinar melodías de tango con letras adecuadas, con valor propio.
El tango que más gustaba a Contursi era "Lita" del pianista Samuel Castriota. Escribió entonces unos versos para adaptarlos a esta melodía, los cuales describían las cuitas de un amante abandonado que bebía para olvidar sus penas en un cuarto solitario.
Es probable que, durante la visita del dúo a Monte­video en enero de 1917, Gardel viera la letra de Contursi para "Lita". Le gustó la canción y descubrió que le agradaba cantarla a sus amigos, aunque se apartaba de su repertorio normal. Gardel dudó antes de probarla en público. La decisión de cantar un tango,
ante su público amante de las can­ciones folklóricas, era difícil.
Gardel rebautizó la canción "Mi no­che triste" y la cantó una nochedel9l7, en una de sus ac­tuaciones como so­lista. Poco después la grabó y el disco salió a la venta en enero de 1918. La canción llegó a ser un éxito.
La popularización de "Mi noche triste" por Gardel se ha considerado un mo­mento decisivo en la historia de la músi­ca latinoamericana. puesto que fue cuando nació el tango-canción como tal.
La voz emotiva de Gardei y su profun­do sentido rítmico parecían hechos a propósito para esas canciones. Inadver­tidamente había creado un estilo para cantarlas. De mane­ra simultánea apa­recían autores con nuevas letras y, ade­más, encontraban compositores para acompañarlas.
Siguiendo los pasos de Gardel, otros cantantes argentinos pronto empezaron a cultivar el tango, puesto que se había operado un giro decisivo a favor del tango-canción, en el gusto argentino.
A partir de 1922, los tangos empiezan a ocupar un lugar prominente en el repertorio teatral de Gardel. De ese año en adelante sería, ante todo, un cantor de tangos. Quizá no se trató de una decisión consciente sino la aceptación natural de una promisoria y nueva forma musical, para la cual su voz resultaba ideal. Parejamente, alrededor de 1920, se observó un cambio notable en la calidad de la música de tango, cuando orquestas muy profesionales reemplazaron a los precarios tercetos y cuartetos de épocas ante­riores.
Al margen de su extraordinario talento, Carlos Gardel fue el hombre apropiado, en e! lugar apropia­do y en el momento apropiado.
En 1925, debido a problemas de garganta de Razzano, el dúo se disolvió. De ahí en adelante sería Gardel y sólo Gardel. Los cinco años que siguieron fueron decisivos en la consolidación de la fama de Gardel como cantor de tangos: de las 774 canciones que grabó, durante su carrera, 518 fueron tangos (67% de su producción).
Gardel fue el primer artista popular latinoamerica­no que cantó en varios idiomas (español, francés, napolitano, e inglés). Actuó en varios países (Argen­tina, Uruguay, Chile, Brasil, España, Francia, Esta­dos Unidos. Puerto Rico, Venezuela, Curazao, Aruba y Colombia) y ante grandes figuras de la política, la literatura y el mundo del espectáculo. Entre ellos se recuerda al Rey Alfonso XIII de España, Eduardo de Windsor (príncipe de Gales), Humberto de Saboya (príncipe heredero del trono de Italia), José Ortega y Gasset, Eduardo Marquina, Luigi Pirandelo. Jacinto Benavente, Salvador Dalí, Charles Chaplin, Maurice Chevalier, Bing Crosby, Enrico Caruso, Tita Ruffo, Miguel Fleta y ante los presidentes Gastón Doumergue (Francia), Marcelo T. De Alvear (Argentina), Gabriel Terra (Uruguay) y Juan Vicente Gómez (Venezuela).
Durante su estancia en Francia, años 1931 y 1932, filmó cuatro películas ("Luces de Buenos Aires", "Espérame", "La casa es seria" y "Melodía de arrabal"), época desde la cual empezó a colabo­rar con él, como argumentista y letrista de cancio­nes, Alfredo Lépera. Luego, entre mayo de 1934 y febrero de 1935, filmó cinco películas en New York ("Cuesta abajo", "El tango en Broadway", algunas escenas para el filme-revista "The btg Broadcast of 1935", "El día que me quieras" y "Tango Bar").
Anteriormente, en Buenos Aires, Gardel había participada en la película muda "Flor de durazno" (1917) y, en 1930 había filmado varios encuadres de sus canciones, con lo que se constituyó en el prime­ro que hizo un filme sonoro en Argentina,
A finales de marzo de 1935 inició su gira por La­tinoamérica, partiendo de New York comenzándola en San Juan de Puerto Rico y otras ciudades de allá, y siguiendo por Caracas, Valencia, Cabinas, Maracaibo, Curazao, Aruba, Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bogotá.
El 23 de junio cumplió su actuación en el Teatro Real de Bogotá, El lunes 24, en viaje de esta ciudad hacia Cali, hizo escala el avión que transportaba a Gardel y su tropilla, en el aeródromo Olaya Herrera de Medellín.
Después de la acostumbrada espera, fueron lla­mados los pasajeros para recomenzar el viaje. Ya en la pista, a las 3:05 de la tarde, el avión se estrelló contra otra aeronave. Allí murieron el cantor y varios de sus acompañantes.

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